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viernes, 9 de marzo de 2012

Mi tribu

Hoy quiero hablar de "MI TRIBU". 

Mi tribu es la pandilla que me levanta una sonrisa simplemente con verles aparecer por el parque.
Mi tribu es la comunidad que me acompaña en esta difícil tarea de ir contracorriente.
Mi tribu es el clan que me pregunta por lo que saben que me preocupa.
Mi tribu es la cuadrilla que necesita contarme lo que piensan, sienten, sus inquietudes...
Mi tribu es el grupo que me dice palabras que me cuestionan, y eso, aunque a veces duela, es fantástico.
Mi tribu es la familia que echo de menos cuando estoy lejos.
Mi tribu es una banda con la que estoy deseando un encuentro en la calle, o por teléfono para poder hablar.
Mi tribu es la pandilla con la que me río mucho y con los que lloro cuando necesito hacerlo.
Mi tribu además es la tribu de mi familia, y eso creo que nos hace a todos tener una mirada muy colectiva.
Mi tribu es como un grupo de hermanos y sobrinos, pero con la ventaja de que no son "impuestos" sino elegidos. 
Mi tribu es el equipo con el que crezco personalmente y en colectivo. 

Si no fuera por mi tribu no sería como soy. Me siento una privilegiada de formar parte de una tribu.

martes, 28 de febrero de 2012

Me gustaría guardar momentos...

Hoy E, mi hija pequeña, sacaba todos sus cacharros de un carro y los iba poniendo encima de un banco del parque. Estaba tranquila, centrada en su historia, jugando... Yo disfrutaba contemplándola. 

Mientras me calentaba al solecito y la observaba pensaba en lo diferentes que son mis dos hijas, y en lo diferente que me sitúo con cada una de ellas. Siento que B, la mayor, ha dado un cambio muy grande en estos últimos meses ha crecido, y no sólo físicamente, además ha madurado: lo veo sobre todo cuando me expresa sus preocupaciones en torno a mi regreso al mundo laboral. Siento que E, me reta cada día en esto de ser aprendiz de mamá y es que, por un lado me llena el corazón de amor, y por otro lado, me hace perder los nervios. 

Me gustaría guardar momentos (como el del parque que comentaba al inicio) en una caja y desempolvarlos de vez en cuando, porque siento que se me escapan y no los recuperaré. Están las fotos, está el blog, está el cuaderno donde escribo algunas cosas sobre ellas, están los amigos a quienes les cuentas pero... Los momentos mágicos, con las sensaciones y sentimientos que me producen, son frágiles, finitos, frugales y se me escapan. Me queda la alegría de pensar que haremos camino al andar y por ello habrá miles y miles de momentos que sólo estarán esperando a que sepa saborearlos, sentirlos, disfrutarlos...

miércoles, 15 de febrero de 2012

Segunda parte: "Próxima parada..."

Una vez al mes, la tarde de un domingo, cuatro parejas con niños nos juntamos en el barrio de Canillejas. Los niños juegan con algunos de los padres y el resto nos reunimos en una sala, con pequeños que se acercan de vez en cuando a tomar teta, o a recibir las caricias de mamá porque se ha caído y se ha hecho daño. Compartimos momentos vitales parecidos, todos con niños pequeños, y compartimos una misma vivencia del mundo del trabajo y un camino de fe militante. 

Yo he de confesar en primer término, que a priori, siempre me da una pereza terrible movernos (vamos todos en familia) hasta allí. Pero, después, salgo a las ocho de la tarde con las pilas cargadas para continuar, al menos, la semana siguiente. Revisamos nuestra vida (que es la vida con los demás: en el barrio, en el trabajo, en el sindicato, en la asociación de vecinos, en el AMPA... con Juan, con Marisa, con Chema...) y escuchamos los testimonios obreros y cristianos que nos lanzan a compromisos concretos con la gente con la que estamos. 

Tengo mis alti-bajos y a veces no valoro la maravilla de tener este grupo de amigos, de militantes que son los que me empujan de nuevo hacia la vida para participar en la construcción de otro mundo más justo: otra educación, otro mundo laboral, otra forma de relaciones humanas...

Una vez al año solemos hacer una parada de fin de semana, todos en familia, y a una de esas paradas pertenece la imagen superior (visitando un castillo de un pequeño pueblo salmantino llamado Ledesma).

lunes, 13 de febrero de 2012

Primera parte: "Próxima parada..."

Hay algunos que creen que estando de excedencia trabajo más que cuando trabajaba. Hay otros que opinan que a mi no se me cae la casa encima... Mis días, unos más que otros, son bastante moviditos, pero escuchando mi silencio me doy cuenta de que en ese ajetreo descubro algunas paradas casi diarias.

Hoy vengo a contaros una parada que hago casi cada mañana. Ahí está: el encuentro telefónico con mis padres. No suele ser una parada larga, porque, en primer lugar, no hay grandes cosas que decirse hablando casi a diario, y en segundo lugar, porque siento como que mi madre quiere acabar pronto de hablar, pero no porque no le apetezca, sino porque creo que piensa que me está quitando el tiempo, o que molesta o algo así... Les pregunto qué están haciendo, y en general no hay grandes cambios: la compra, la comida, el paseo matinal, el ordenador... Yo les cuento lo que estoy haciendo de comida y me preguntan, lógicamente por las peques... Aunque me cuesta, a veces, les digo cómo veo algunas cosas o cómo me siento con otras. Mi padre entonces me da su opinión, y mi madre siempre se la reserva. 

En cualquier caso, me encanta esta parada diaria. Hay como un antes y un despues de la parada: siento que me llena de alegría, que me devuelve a mis raíces y que me impulsa de nuevo hacia el ajetreo. Como en toda parada, me proporciona el habituallamiento para continuar.

sábado, 11 de febrero de 2012

No está bien que las niñas silben...

Mi hija mayor lleva unos meses tratando de silbar. ¡Al fin lo ha conseguido! Le conté que yo nunca había sido capaz de silbar, porque yo no silbo echando el aire hacia fuera sino que el aire al entrar suena. En fin, que ella está toda emocionada porque sí que es capaz de hacerlo y se pone la mano delante de la boca (supongo que para comprobar que el aire está saliendo). 

Pues resulta, que el otro día me llega y me dice que alguien (no viene al caso quién) le ha dicho que no está bien que las niñas silben. "¡Toma ya! ¡Vaya manera de destrozar en un segundo todo un trabajo de meses, con un simple comentario!" pienso yo. Total, que le pregunté que si a ella le parecía que hacía daño a alguien silbando. Y le comenté que lo que le habían dicho era una creencia. En fin, que yo pensé que ella se quedaba convencida de que si quería silbar podía hacerlo aunque fuera una chica. Pero, vengo observando que ya no lo hace, y eso sí que me preocupa.

¡Qué difícil es esto de la educación! Te parece que estás trabajando una serie de aspectos en la línea que has ido proyectando, creyendo... pero de repente llega el de al lado y pone piedras en el camino. O incluso uno mismo, creyendo tener las ideas claritas, en el día a día se descubre haciendo aquello que juró que nunca iba a llevar a cabo. Mientras tanto, trataré de que silbemos juntas y también intentaré pedir perdón a mis hijas cuando me descubra cayendo...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El efecto de las ondas centrífugas

El otro día mis hijas y mis sobrinos estuvieron tirando piedras al río Manzanares. Me gustaba observar el efecto que hacían las ondas en el agua. Era atrayente. A mi nunca se me dio bien la física. De hecho fue la única asignatura que en alguna evaluación suspendí. La verdad es que entendía poco de lo que en clase exponía el profesor. Esta semana me he encontrado con el efecto de las ondas centrífugas en la vida cotidiana. Sí, ¡La física aplicada a la vida! Un grupo de personas empezamos un proyecto con ciertos miedos, con mucha prudencia. La respuesta inicial de los que tenían que dar el visto bueno fue estupenda, pero es que además según ha ido pasando el tiempo se ha ido propagando el entusiasmo inicial. Lo que un día no nos atrevíamos a proponer por prudencia, hoy por hoy, ellos lo han planteado. Es el efecto de las ondas centrífugas y ¡Me encanta!

miércoles, 26 de octubre de 2011

Madrid, una ciudad difícil para vivir

Madrid es una ciudad difícil para vivir y probablemente cada vez más (privatizaciones, desempleo, especulación...). Hace unas semanas mis hijas decidieron que no se movían de la esquina de casa. Allí permanecimos durante tres cuartos de hora. Tiempo durante el cual pasaron por allí a revisar los contenedores de basura ocho personas. Hombres y mujeres; jóvenes y no tanto; de diferentes nacionalidades... Revisando sobre lo ya mil veces revisado. ¿Cuántas personas serán a lo largo del día? Además de sentirme interrogada y cuestionada también me siento mínima, frágil... Es una batalla demasiado grande para mi. No obstante hay pequeñas acciones que seguro que puedo tener presentes tanto a nivel estructural, familiar como personal. Quiero reflexionar con otros sobre esto y sacar acciones concretas.

martes, 4 de octubre de 2011

Sinceridad

Siempre he envidiado a las personas sinceras. Cuando hay algo que me gustaría decir a otro u otros y no me siento capaz, después me siento fatal conmigo misma porque siento que he perdido mi libertad, y me siento encadenada a una especie de mentira. Cuando me callo es porque creo que hablando puedo hacer daño a terceros. Y siempre me mantengo en la duda entre sopesar mi libertad, la libertad del otro y el daño a terceros. Y ante la duda, prefiero el silencio. ¡Ya me gustaría ver a mi profesor de filosofía de COU ante semejante lucha dialéctica! En fin, son los posos que me han dejado el fin de semana...

viernes, 30 de septiembre de 2011

Me gustaría...

  • Me gustaría tener una cocina más grande... Para poder trastear y jugar dentro de ella con mis hijas.
  • Me gustaría tener más sentido del humor... Para hacer reír a los demás y ser más tolerante conmigo misma y con los otros.
  • Me gustaría leer libros... Para poder viajar con mi mente, con mi corazón, y también para poder dar más pasos en el camino.
  • Me gustaría pasar más tiempo en la naturaleza... Para conocerla y amarla más.
  • Me gustaría ser más paciente... Para ser más tolerante conmigo misma y con el resto.
  • Me gustaría saber escuchar... Para estar más cerca de los demás.
  • Me gustaría saber cantar... Para no tener que quedarme a medias de una canción, porque me suena fatal y me siento ridícula.
  • Me gustaría ser más sincera... Para ser más libre.
  • Me gustaría... Aprender a hablar francés, hacer el Camino de Santiago, coser a máquina, poder hablar desde la pintura... Y seguro que hay muchas cosas más pero ni se me ocurren ahora mismo, ni tampoco voy a aburriros más. 

Mirando este listado veo que casi ninguno de estos deseos requiere dinero (excepto el de la cocina, y no pienso abandonar mi excedencia para cuidado de hijos, ni la futura reducción de jornada, por una cocina más grande).  Lo que sí que veo es que  requieren tiempo: tiempo de dedicación (horas) pero también tiempo de crecimiento personal (autoconocimiento). Lo importante es que no los siento como caprichos sino como necesidades para ser una persona más integral, más feliz, y más para otros. Miro para atrás y ahora descubro que hubo otros "me gustaría" que se fueron convirtiendo en realidad,(con la pareja, con los amigos, con compañeros... ) porque pasaron a ser "quiero, necesito y ahora puedo", así que iré trabajando con la lista poco a poco, sin prisas, con ilusión, con ganas y, cuando sea posible, en colectivo.

    domingo, 18 de septiembre de 2011

    Creciendo gracias a la maternidad

    Mirando atrás, reconozco que el momento de mi vida en el que he estado más abierta al conocimiento es desde que soy madre de mis dos pequeñas. Ellas estimulan mi curiosidad, alimentan mis intereses, fomentan mis reflexiones, motivan nuevos aprendizajes... Mis hijas me ayudan a abrirme al mundo, a las personas, a la vida y a la historia. Además contribuyen a detectar mis sombras (de las que tanto habla Laura Gutman), a cargar con esas sombras y a tratar de aceptarlas, es decir, a conocerme más. En definitiva, creo que hay pocas cosas que me hayan hecho crecer como lo ha hecho y lo hace la maternidad. Gracias por todo chicas.

    martes, 13 de septiembre de 2011

    Hay días y días, pero...

    Normalmente el mensaje que me llega de otros con respecto a la relación con mis hijas es que soy muy blanda con ellas. En cambio yo, en el día a día, me descubro a mi misma sintiendo que soy demasiado dura con ellas, que son unas niñas, y tienen derecho a serlo y yo a veces creo que no las doy la oportunidad. La verdad es que llevo unos cuantos días de mal humor, enfadada, gritando por todo, y encima horrorizada y culpable por estar así, por tratarlas a ellas desde mi estado de ánimo. Al principio estaba con la regla y se lo achaqué a mi bajón hormonal, pero esta fase de mi ciclo pasó y yo continúo igual o incluso peor. Y necesito contarlo a ver si me sirve para cambiar de actitud, porque lo que quiero es reírme con mis hijas, contarles historias, jugar con ellas, disfrutar observándolas... Necesito un día nuevo para pedirles perdón, para comérmelas a besos, para perdonarme a mi misma y para volver a retomar el camino, el camino que he querido elegir, y abandonar por el que tengo claro que no quiero andar... Y es verdad que hay días y días, pero puedo caer en la trampa de que se convierta en algo habitual. Y es que en realidad, hay tanto por lo que debo estar alegre y agradecida ...

    lunes, 12 de septiembre de 2011

    ¿Lenguaje misógino?

    Esta semana pasada he visitado un museo al aire libre en un pequeño pueblo salmantino llamado Trabanca. Lo anuncian de la siguiente manera:
    El Parque Temático de Construcciones Tradicionales de Trabanca es actualmente el único centro de interpretación dedicado a la arquitectura tradicional existente en el Parque Natural Arribes del Duero. Con más de 10.000 metros cuadrados de superficie, alberga una excelente representación de buena parte de las construcciones tradicionales relacionadas con las actividades económicas y el modo de vida de los hombres y mujeres de esta tierra. Cabañas de pastor, pocilgas, chiviteros, pontones, fuentes y establos son algunas de las construcciones que podemos admirar al visitar este lugar.

    Es curioso de ver. Yo la mayoría de las construcciones no las había visto en mi vida. De algunas de ellas había oído nombrarlas y poco más. Y ahí es donde quiero llegar yo con esta entrada. En la primera imagen podéis leer lo que es una POCILGA: resulta que es el sitio donde parían, amamantaban y criaban a los marranos, las cerdas.  En esta segunda imagen podéis ver la construcción. Y mi reflexión es la siguiente: no me cuadra que un lugar tan maravilloso, tan maternal, como es la pocilga, se haya convertido en nuestro lenguaje cotidiano en un lugar en el que, los demás prefieran  no entrar. ¿Por qué el lenguaje,  por lo menos el castellano, es tan duro y tan injusto con los procesos de maternidad y con los procesos fisiológicos de las hembras, de las mujeres, y convierta estas palabras en adjetivos o sustantivos despectivos?

    sábado, 27 de agosto de 2011

    Retrocediendo en el tiempo

    En un pequeño pueblo de Palencia una noche de estas de atrás, todo el pueblo se quedó sin luz. No teníamos velas, y vi muy atareado a uno de mis amigos. Estaba realizando tres lámparas de aceite (una para cada familia) con un trozo de tela que había encontrado, un poco de aceite con el que habíamos hecho unas tortillas de patatas y un trozo de unas cartas de baraja (que estaban sueltas). Me ilusionó ver la capacidad de respuesta de mi amigo y me entró la nostalgia al imaginar la infancia de nuestros padres y abuelos, donde hacer una lámpara de aceite era algo habitual. Tenemos todo tan industrializado que vamos a perder mucha sabiduría popular... Ya os dije que me había puesto nostálgica. En fin, yo cada vez me siento más inclinada hacia conocer ese pasado más o menos lejano.

    sábado, 13 de agosto de 2011

    Puntos de vista

    Cuando mi hija mayor no tenía todavía ni un añito, su padre hizo una foto muy curiosa cuando ella estaba sentada en la arena del parque, a la altura de sus ojos con la intención de conocer un poco qué era lo que ella veía. ¡Madre mía! Los adultos nos convertíamos en auténticos gigantes entonces. ¿Qué pensarían las patatas de la imagen nada más ser recolectadas...? ¡Ja, ja, ja! Bueno, bromas aparte, quiero acabar este día, con un recordatorio hacia mi persona respecto a cómo es importante que baje el "objetivo de mi cámara" más a menudo a la altura de mis hijas para poder ponerme en su piel y no herir sus sentimientos...

    Nota: Por cierto, que el auténtico artista de las fotos en esta casa no soy yo, sino el papá.

    viernes, 12 de agosto de 2011

    Mil disculpas

    Gracias a un comentario que me ha hecho una amiga bloguera me he dado cuenta de que había algunos fallos en el diseño de los comentarios del blog y he descubierto que había unos cuantos comentarios sin publicar. No soy capaz de publicarlos ahora. En cualquier caso, os quiero pedir disculpas a todos los que no hayáis visto vuestros comentarios publicados porque ha sido ajeno a mi voluntad. A mi me da mucha rabia porque me he perdido muchas cosas  estupendas , que comentabáis, en el tintero. Para compensarlo, si se puede compensar de alguna manera, espero haber solucionado ya la publicación de los comentarios y además os dejo una imagen que me encanta de nuestro verano. Un abrazo a todos y gracias.

    lunes, 27 de junio de 2011

    Un mundo feliz

    Si hubiera tenido que ponerle título a este dibujo con tres soles (como tres amores) yo lo hubiera tenido claro: "Utopía". No creo que a mi hija de cuatro años y medio se le pase por la cabeza nada parecido pero me gustaría que con los años ella y su hermana elijan un camino hacia la felicidad que las lleve a participar en la construcción de un mundo diferente:  un mundo divertido, creativo, soñador, no competitivo, austero, ecologista, generoso, amable, participativo, solidario, constructor... En definitiva un mundo feliz.

    lunes, 13 de junio de 2011

    Confesiones

    Hay un par de cosas que cada vez me hacen sentirme más libre: la primera es una actitud hacia los demás que consiste en el hecho de reconocerles las cosas por las que merecen ser "reconocidos" (valga la redundancia). Y es que parece que nos acostumbramos más a recordarle al de al lado su "metedura de pata", que su excelencia. Y la segunda es una actitud hacia mi y se trata de ser menos exigente y más paciente conmigo misma, reconociéndome como caminante y por lo tanto con algunas "pedradas" en ese camino. Lo tengo que expresar para hacerme más consciente y seguir potenciando ambas actitudes.

    sábado, 21 de mayo de 2011

    Al lado del más machacado...

    Lo están llamando "Movimiento 15M" y está en todas las conversaciones. Muchos estamos felices porque, en definitiva, se está al lado de LAS PERSONAS y sobre todo, de las personas que peor lo están pasando y además se está acusando a los responsables directos del sufrimiento de muchas de ellas (que se caracterizan no por ser indignados sino por estar indignados... que no es lo mismo). Ensalzo además el valor que está teniendo al anteponer lo comunitario frente a lo individual. Ojalá este enfado colectivo, acompañado de propuestas significativas, lo sigamos expresando.

    viernes, 1 de abril de 2011

    ¿Y qué me pasa con la televisión?

    Anoche pensaba que lo que me pasa con la televisión es que me interesa poco, muy poco... Cada vez menos. Como no hay mucho donde elegir (además hay unos cuantos canales que en mi casa que se ven fatal) y como a lo largo del día tengo poco tiempo para hacer cosas en silencio y con tranquilidad, pues la televisión se ha quedado relegada a un último peldaño en mi escala de intereses. Así, lecturas (en papel o en ordenador), preparación de materiales para las peques y conversaciones de pareja ocupan, casi siempre, ese tiempo de "silencio". Gracias Laura por el libro de Clara Campoamor: me está gustando mucho.

    miércoles, 30 de marzo de 2011

    ¡Quiero ser elefanta!

    En cuanto vi este libro de Factoría K en la estantería del Bibliobús no pude resistir la tentación de cogerlo. Todo lo que rodea los acontecimientos del embarazo, parto y lactancia me atrae como si de un imán se tratara. La foto de la elefanta con su elefante feto en la barriga me encanta. ¿Sabéis cuánto tiempo toma leche materna un elefante? ¡Nada más y nada menos 5 añazos! ¿Os imagináis a la vecinas elefantas, a las abuelas elefantas, a los pediatras elefantes diciéndole a la mamá elefanta: "Lo de este elefantito es vicio, pero si ya no le puede alimentar nada tu leche... Anda, que va a tener 18 años y va a seguir pidiéndote teta..."? Yo no me lo imagino, y entonces ¿por qué tenemos que oír estos y otros comentarios una y mil veces con nuestros bebés humanos? Así que, de ahora en adelante reivindico mi derecho a ser elefanta ¡ja, ja, ja! Bueno, hoy me ha salido toda la ironía. En cualquier caso, el libro está curioso. Y me encanta la historia de los caballitos de mar macho dando a luz, por lo extraordinario del asunto, porque ¡ojo! a mi me gusta mucho el papel femenino de la mujer en todo lo que rodea a la gestación y nacimiento de las crías.