lunes, 15 de febrero de 2010

La luz que entra por la ventana

En nuestra casa entra muy poca luz y es algo que echo mucho en falta. Pero hay un momento del día, en torno a las dos de la tarde, que nuestra habitación se llena de una luz preciosa. Me quedaría atrapada en ese momento. Algún día lo intentaré; intentaré dejarme llevar por esa magnífica sensación de calidez.

sábado, 13 de febrero de 2010

Era tecnológica

B. utiliza la cámara de fotos digital (la imagen de arriba corresponde a una foto tirada por ella), pone los CDs y DVDs, empieza a utilizar el ratón del ordenador... Ha nacido con ello, y ve a sus padres utilizarlo, con lo cual ¿cómo no iba a hacerlo ella también? Evidentemente nuestros hijos han nacido en una era tecnológica y eso les va a permitir tener acceso a muchas ideas, imágenes... Ojalá sepamos caminar hacia un mundo en el que estas tecnologías nos sirvan para ser creativos, para generar ideas colectivas, para construir un mundo más justo.

viernes, 12 de febrero de 2010

Jueves estupendos

Los jueves se han ido convirtiendo en un momento especial para mi. Es el día de la semana que reservo para ir a ver a mis padres. Por la mañana, mis dos pequeñajas y yo cogemos el metro y después un autobús y nos vamos de "excursión". Es un día también un poco de descanso para mi, porque tengo la comida preparada y porque, tanto los abuelos como mis sobrinas, están más pendientes de las niñas y yo puedo hacer alguna llamada de teléfono, ver un ratito la tv, que no lo hago nunca, hacer alguna manualidad, ir a hacer alguna compra... Comemos con los abuelos y charlamos (compartimos inquietudes, dificultades, proyectos) y disfrutamos de un día tranquilo familiar. La semana que viene hemos pensado que vamos a ir todos juntos a ver una exposición al Museo Arqueológico. Ya os contaré. Por último, siempre, por la tarde, cuando papi sale de trabajar, viene a buscarnos con el coche y regresamos a casa. 

miércoles, 10 de febrero de 2010

Tejiendo con palillos chinos

Hacía tiempo que no me ponía a tejer. Fue una de las cosas que quise aprender de mi madre y siempre me ha gustado. El otro día decidí que quería hacer una funda para el móvil y como no tenía agujas, estoy utilizando ¡unos palillos chinos! Es un poco incómodo porque no tienen punta, pero me voy apañando... 

martes, 9 de febrero de 2010

Un vestido para su cumpleaños

Mi cuñada le regaló a B. este precioso vestido para su cumpleaños. Además de que le ha quedado precioso, y de que está guapísima con él, resulta que se lo ha hecho ella misma y eso lo valoro un montón. Por otra parte, ha cogido y se lo ha "copietado" a una carísima diseñadora infantil, pero dándole además su toque personal y por un bajo coste. 
Cuando yo era pequeña en casa de mis padres siempre estaba sonando la máquina de coser, siempre había hilos por el suelo, o alguna alfiler, siempre había retales de los que mi madre sacaba verdaderas maravillas, pero nunca se me ocurrió aprender a coser a máquina. Ahora me encantaría haber aprendido. Pero, nunca es tarde... Gracias Ana, por tu regalo.

lunes, 8 de febrero de 2010

Fomentar el comercio justo

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Sé que llegamos un poco tarde, pero me parece tan interesante la propuesta, que nosotros también queríamos participar. Nuestro pequeño cambio para este mes, y para establecerlo en nuestra rutina es:

FOMENTAR EN CASA EL COMERCIO JUSTO

De vez en cuando hemos ido comprando azúcar, el arroz, otras veces cacao... Pero no de manera estable. Bueno pues ahora nos planteamos que en casa el consumo de: azúcar, cacao instantáneo, café, arroz y macarrones proceda de comercio justo de forma permanente, lo cual supone hacerle el pedido mensual a un vecino nuestro, o acercarnos a un puesto que ponen mensualmente a la entrada de una parroquia o bien acercarme a la tienda de comercio justo que nos quede más cercana.

domingo, 7 de febrero de 2010

Una tarta-tren de cumpleaños

Esta fue la tarta que le preparamos a B. para su tercer cumpleaños entre su tía y yo. La vi en www.cocinaconana.com y le introduje alguna modificación. Me encantó el momento en que sacamos la tarta y los niños empezaron a tocarla, a comerse las vías del tren (bizcochos), las ruedas (rosquillas de chocolate blanco y negro), las piedras (almendra picada)... Se lo pasaron bien. Después, cada uno se llevó a su casa un trozo de vagón o de locomotora. El coste de la tarta fue 9 euros así que además de sacar sonrisas, divertir y endulzar, fue económica.